Ya han pasado los años en los que el color de la habitación de nuestros hijos marcaba el sexo de cada uno de ellos. Ahora se llevan las habitaciones unisex, donde la decoración viene dada por los detalles, respetando las preferencias de cada uno de ellos, ya sean niños o niñas.
Por eso, si vais a ser padres, dejar de pensar en colores o estilos para unos u otros. La ilusión de la llegada de un nuevo miembro a la familia, no solo de los padres sino también de los abuelos y tíos, viene marcada por la construcción un entorno afectivo y agradable para el recién nacido. Aunque ahora es fácil saber a las pocas semanas de embarazo el sexo del mismo, debemos ser consecuentes a la hora de decorar la que será su futura morada.
Mejor ser prácticos
Está claro que una cosa que constante en su vida, o al menos durante el tiempo que viva con vosotros, será su habitación. Los detalles al principio, y casi seguro que será más la madre, serán una aportación vuestra. Pero a medida que vaya creciendo, el querrá imponer su estilo, basado en sus gustos e inquietudes.
Lo que está claro es que algunos elementos de la estancia deberán perdurar en el tiempo. Estamos hablando de la “quinta pared”, que es como me gusta llamar al suelo de la habitación. Como recomendación, debemos buscar un suelo cálido y confortable para que pueda corretear y jugar a sus anchas. A la par, deberá ser resistente a los arañados y fricciones que con sus juguetes seguro producirá, con una alta capacidad anti-humedad, pues seguro que en varias ocasiones o más, algún líquido derramará, o simplemente al barro que seguro traerá de sus juegos en el parque ¿a qué niño no le gusta saltar los charcos?
Si unimos todas estas características, nos encontramos con un revestimiento ideal para ellos: los suelos laminados.
